Tú, yo…frente al espejo

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Hay reflejos que se ven lascivos en el espejo, sobre todo cuando estás haciendo el amor, la piel de los amantes divinamente empapada de sudor, los rostros extasiados de placer, y los cuerpos fusionados para conquistar el preciado orgasmo.
 
La semana había pasado fugaz, las chicas y yo estábamos agotadas por el trabajo y el excesivo calor que había hecho últimamente, así que nuestra acostumbrada reunión de los jueves, era escoltada por unos deliciosos “Vodkatonic”.
 
 Nosotras siempre encontrábamos un motivo para festejar y esta vez, la ocasión era el espejo que había comprado Verónica en una tienda de antigüedades, un hermoso espejo que colocaría en su cuarto.
 
Me puse en frente de la reliquia, observe mi cuerpo y contemplé como me quedaba el hermoso vestido que me estaba estrenando, lucía bien; ¡y menos mal porque por el precio que pague! De repente… recordé un viejo amor…
Las chicas me gritaron: “¡mujer, que haces allí parada como una tonta…te quedaste pegada, que recordaste picarona!”
 
Decidí incorporarme a nuestra reunión, coloque en el iPod de Carolina un mix de “Sade” y con un bueno sorbo de mi trago les dije: “Amigas es que este espejo me hizo acordar de una persona que amé mucho”
 

El primer amor nunca se olvida, y mucho menos cuando ambos rompen la barrera de la virginidad.

 
Juntos y enamorados, descubrimos un mundo de sensaciones que podíamos experimentar el uno al otro al unir nuestros cuerpos.
 
Como jóvenes apasionados, repletos de amor y con ganas de vivir aventuras en la cama, una tarde decidimos consentir nuestros cuerpos en la habitación de sus padres; el motivo: ¡un fabuloso espejo que había de pared a pared!
 
El ocaso le dio bienvenida a la aproximación que iban a experimentar nuestras carnes.
 
Nos escabullimos pícaramente en el cuarto, a pesar que la casa estaba sola, teníamos ese susto en nuestros cuerpos porque sabíamos que cometeríamos una travesura.
 
Decidimos no usar la cama. Por lo menos teníamos ese sentido de respeto…ja,ja,ja…
 
Colocamos nuestras impacientes esencias en frente del cristal y entonces nos besamos vehementemente…poco a poco entre caricias mi amado me despojó de mis prendas… me besó apasionadamente los senos como el solo sabía hacerlo…estaba excitada…húmeda y nerviosa…
 
Su lengua acarició mis pezones erectos…mi piel erizada rogaba por sus carnes…parada en frente de él, observaba como sus manos se deleitaban en mi cuerpo…luego se arrodillo y empezó a investigar a que sabía mis labios del sur…
 

Giré mi cara al espejo para tener una mejor vista de todo lo que me hacía…Fisgoneó con sus dedos mis partes…acaricio mi venus…su lengua empezó a divertirse con mi sexo…yo deliraba de placer…abrí más mis piernas para que pudiera saborear mis ganas…chorreaba de gozo…mis fluidos envolvían todo su rostro…

 
Siguió palpando mis avidez por él…me hacía gemir tan rico…esa melodía que solo él podía dirigir…ah…ah…si…ah…ah…
 
Coloqué mis manos sobre el espejo y seguí mirando cómo me hacía sexo oral…era tan excitante…ah…ah…dios…ah….
 
Su lengua merodeaba todo mi ser mientras sus dedos se introducían en mi venus…juntos navegaban en aguas turbulentas…me sentía tan mujer…tan suya…
 
Quería que el también fuese testigo de todo el placer que podía darle…así que decidí que cambiáramos de rol…era mi turno de inclinarme, a pesar que todo el piso era alfombrado decidí colocar una almohada en mis rodillas para estar más cómoda.
 

Empecé a acariciar su falo completamente erecto…era grande…duro…lo besé poco a poco…coloque mi lengua en todas sus partes…saboree su néctar de norte a sur…luego lo introduje en mi boca y empecé a mamárselo…en instantes, mi lengua vibraba en su glande…eso lo volvía loco…me excitaba que esa demencia era provocada por mi…

 
Ferozmente su miembro salía y entraba de mi boca…me gustaba hacerle sexo oral…y sobre todo mirarme en el espejo…podía ver como mi boca se divertía con su sexo…mis ojos lo acechaban desde el espejo, mientras el me penetraba con su mirada…su virilidad entraba y salía de mi boca una y otra vez…una y otra vez…
 
Escucharlo decir mi nombre entre gemidos era excitante….si…si…que rico….mmm….coloque su pene en mis labios…deje que su empapado miembro rozara mi rostro…sus fluidos acariciaban mi tez caliente mientras acariciaba sus testículos…el me agarraba el cabello exigiendo que volviera a colocar su pene en mi boca…y así fue…lo metí completamente…
 
Seguía mamándoselo frente al espejo…eran tan excitante verme…me sentía tan hembra…tan deseada…los dos éramos testigos de nuestras ansias y el cristal estaba registrando el encuentro de los dos amantes.
 
Quería que me penetrara…así que le dije: “entra en mí, te necesito adentro”…
Mi sexo urgía del suyo…agarro mi cuerpo y me acostó delicadamente en el piso…abrí mis piernas de norte a sur y entró en mi…
 
Su apetito se introdujo en mi venus…que divino placer de dioses…los dos danzábamos…levanté mi pelvis y empuje mi deseo a su vientre…mientras lo hacíamos nos mirábamos al espejo…podíamos ver como nuestros cuerpos estaban unidos…sonreíamos y seguíamos agitando nuestra hambre carnal.
 
El reflejo de mis perversiones estaban expuestas en el cristal…Ahora veía mi cuerpo desnudo y sudoroso desde otro plano…ahí estaba yo… encima de él…dejé que siguiera la revolución en mi vientre y empecé a empujar mi afán…
 

Arriba del él tenía el control…podría sentir todo su falo adentro…empecé a balancearme desenfrenadamente mientras el acariciaba mis tetas…mientras sus manos apretaban mi voluptuosidad yo decidí cambiar el ritmo…así que cabalgué…

 
Subía y bajaba…decidí dar riendas sueltas a mi arrebato…gire mi rostro nuevamente al espejo y pude ver como su pene entraba y salía de mi vulva…que excitante era…sus manos en mis caderas también marcaban el ritmo…más…más…ah…podía sentir venir mi orgasmo…si…si…
 
Los dos gemíamos…allí estábamos envueltos de lujuria…acariciando el orgasmo…ahhh…ahh…estallamos juntos…fue largo…divino….allí estábamos… tocando el cielo…esos segundos de éxtasis y frenesí  que solo provoca un rico orgasmo…
 
Descansé mi cuerpo sobre el suyo disfrutando del silencio…desde allí podía sentir los acelerados latidos de su corazón sobre mi pecho…los espasmos habían dado paso al sosiego que queda cuando se hace el amor.
 

Hay aventuras que siempre vivirán en el recuerdo. Estoy segura que más de uno de ustedes lo han hecho en el cuarto de sus padres, y si no es así; que lancen la primera piedra. ¡No creo ser la única que se declara gloriosamente culpable!

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