Tengo ganas…ven a mi

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Cuando el cuerpo pide hay que darle, y es que cuando de matar las ganas se trata, la creatividad se hace presente. Para estar con tu chico, cualquier ocasión es perfecta y hasta posiblemente; ideal para cumplir aquella fantasía por la que te humedeces en la noche y despiertas toda sudada y exaltada.
 
Finalmente el jueves llegó, ¡nuestro esperado encuentro semanal! Para cada una de las chicas fueron unos días súper agitados, cada una con sus responsabilidades y apretadas agendas. Pero la tormenta laboral termina cuando sentadas y con trago en mano, empezamos a contar nuestras anécdotas y travesuras en la cama.
 
Todo comenzó, cuando entre risas dilucidábamos cuanto había sido el mayor tiempo que habíamos tenido sin sexo. Entre confesiones y risas, llegamos a la conclusión de que cuando se tienen ganas cualquier lugar sirve ja,ja,ja…
Carolina recordó unas vacaciones en la playa que pasó junto a su chico, y lamentablemente… ¡la suegra!
 
“Desde hace meses habíamos planeado un escape ya que la rutina estaba agobiándonos, pero por desgracia la mamá de Fernando enfermó y el decidió llevarla para que no se sintiera sola. No me quedó de otra que aceptar el trato, no sin antes decretarle, que tendríamos sexo cada vez que quisiera porque de eso se trataba el viaje.
 
Una vez instalados en el resort, decidimos salir al supermercado para pasar equipados los días de descanso. Recorriendo los pasillos del super, empezamos a recordar nuestras aventuras sexuales e inevitablemente comencé a excitarme, en momentos rozaba mi trasero con su virilidad persistente y prolongada y otras veces le lamía suavemente su audición para explicarle que había un mar chorreante en mis labios escondidos.
 
Camino al apartamento, mientras el conducía, decidí explorar su falo y saborearlo lentamente, mi lengua titilaba en su cima recia para absorber sus fluidos jugosos… tome de una de las bolsas un sirope que habíamos comprado, lo coloque en mi boca y luego lo esparcí por la longitud de su miembro, succionando el placer una y otra vez mientras mis dedos se desplazaban mágicamente entre mi sexo, estaba tan mojada que ellos se deslizaban cómodamente entre mi clítoris, bordes y rebordes de mi esencia de mujer.
 
Al llegar, debíamos culminar lo que empezamos en el carro, mi suegra estaba viendo tv en el cuarto; así que le dijimos que acomodaríamos el mercado y que ni se molestara en ayudarnos.
Entramos a la lacena con las bolsas y violentamente mi hombre me puso de espaldas, me bajo el hilo e introdujo en mí su hombría, fuerte, dura, mojada…entraba una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…su mano fue la asistente perfecta para masajear mi venus empapada de placer, su dedo medio, giraba dando piruetas de placer en mi clítoris, yo abría  más mis piernas para sentir la profundidad de su deseo por mí.
 
La explosión estaba llegando, me penetraba tan fuerte que era inevitable que se movieran los estantes, a mis adentros me reía, el solo pensar que mi suegra podía escucharnos… pero me alegraba, quien la manda  aceptar la invitación a una salida de dos, no me importaba que se enterara lo rico que me cogía su hijo y lo divino que era abrirle las piernas.
 
La euforia era mutua, ya podía sentir que se venía, así que levante mi trasero, me puse de puntillas y me eché más hacia atrás para sentirlo completo, que divino sentirlo entrar y salir mientras apretaba mis pechos con sus dos manos. Estábamos acabando…tome un paño de cocina y lo mordí para no gritar, estaba extasiada, complacida, llena de el…
 
Minutos después salimos ruborizados y satisfechos para cocinar la cena que en realidad era un postre ;)”
 
Lo mejor de las relaciones amorosas son las aventuras que puedes contar con gusto, siempre es bueno dejarse llevar sobre todo cuando tienes el cómplice.
Verónica también se aventuró a comentarnos una de sus tantas anécdotas.
 
“Chicas, ustedes saben que yo me llevo muy bien con el sexo y para mí no hay limitantes si las ganas están presentes. Una noche después de salir de un concierto e intoxicados felizmente por las hierbas robadas de un amigo, decidimos crear nuestra propia melodía…pero las notas las compusimos en el carro.
 
Nuestros sentidos alucinaban, no alcanzamos llegar al hotel, estábamos demasiado calientes, teníamos tiempo sin vernos, así que las ganas estaban acumuladas desde unas cuantas lunas. Mateo estacionó la camioneta en un terreno baldío en construcción, solo se podía escuchar a los habitantes de la noche, que eran  interrumpidos por nuestros jadeos y ahogos.
 
Me deshice de mis diminutas tangas y me aventuré hacia él. Mientras Mat estaba sentado al volante, me pare frente a él con las piernas extendidas en sus muslos, de tal forma que mi feminidad quedara expuesta a su verbo…su lengua empezó a recorrer mis hechuras tímidas en formas universales, mientras su mano aperturaba suavemente mi placer.
 
Su dialecto lamía en repetidas veces mi gracia que goteaba persistentemente. Yo gemía fuertemente para callar a la noche. Mis dedos estaban entrelazados con su hermosa y negruzca cabellera y su otra mano estaba aferrada a mis nalgas ardientes.
 
Bajé en cunclillas y dancé suavemente en su pelvis, trenzaba mi sexo con el suyo en formas contorneadas. Por momentos,  lo miraba fijamente, me levantaba un poco para recostar mi espalda al volante y con una mano agarraba su miembro para que viajara por mis labios externos pausadamente… luego lo estacionaba en mi portal para que entrara nuevamente a mi apetito voraz.
 
Su mirada me quemaba, estaba tan excitada…luego puso sus manos en mi cintura para sentir como subía y bajaba en espacios breves… prolongados…infinitos…hasta que la lujuria tomó el mando y la velocidad era peculiar e inusitada…mis gemidos anunciaban la llegada a mi orgasmo …y acabé y otra vez. Cuando le toco su turno, lo invite a ultimar su venida sobre mi abdomen, para mí era un placer verlo acabar y que yo fuera la protagonista de ese licor sobre mi cuerpo.
 
Nos quedamos recostados uno frente al otro por unos minutos y después livianos llegamos a mi apartamento para comer”
 
A las ganas debemos hacerle caso, es bueno dejar al mando tu instinto, déjate sorprender por tu impulso y abandona la pereza sexual. ¡Hay aventuras que merecen un orgasmo!
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bellaini
Solo soy una chica que quiere contar las historias que se esconden entre las sábanas

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