Orgasmo en el camino

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Estaba excitada, completamente llevada por el deseo que me provocaban sus besos, mi conciencia me había abandonado para dejarme con mis perversiones. Allí estaba, húmeda, agitada, nerviosa. Allí estaba, en el estacionamiento de un lugar inesperado. Allí estaba… teniendo sexo en un carro.
 
Los días habían pasado rápido, ya el jueves se estaba asomando y las muchachas y yo estábamos esperando nuestro encuentro acostumbrado, había sido una semana ruda de trabajo en cada una de nuestras áreas y la noche era perfecta para dejar a un lado el estrés.
 
Hacía mucho calor en la ciudad por estos días, así que la brisa acostumbrada no estaba invitada.
 
Decidimos contar nuestros relatos en la habitación de Verónica que era lo suficientemente grande para adoptarnos; además estaba equipada por un aire acondicionado de altura y sumamente potente para que nuestros cuerpos no fuesen víctimas del acalorado clima.
 
Acompañadas de unos deliciosos Martini nuestra velada empezaba con una declaración de Carolina.
 
Completamente relajada y cómoda en la cama, nos confesó que había tenido un maravilloso orgasmo sobre cuatro ruedas.
 

“¡Chicas, me siento adolescente, he tenido sexo dentro de un carro!

 
Esta relación de sube y baja que tengo con Vicente me va a volver loca. Terminamos y volvemos, terminamos y volvemos y así pasan los meses y seguimos en este laberinto.
 
Para limar asperezas, Vicente me invito a una tasca con sus compañeros de trabajo, estaban pasando un juego de fútbol que querían ver y el lugar era apropiado para disfrutar del deporte y tomar unas cervecitas.
 
Como los tragos no juegan carrito, mi amado empezó a besarme, sus muestras de cariño en público eran cada vez más insinuantes y la verdad es que no soy muy cariñosa frente a la audiencia. Esas muestras de afecto me molestan demasiado, así que le dije que mejor fuésemos al carro a aclarar las cosas de una vez por todas.
 
Caminamos tomados de la mano hacia el estacionamiento, el silencio nos acompañaba, solo era interrumpido por mis pisadas, fuertes, firmes y con resonancia (estrenaba mis hermosas botas de tacón), entramos al carro para sentirnos más cómodos.
 
Me disponía a dar mi discurso, ¡pero!…me interrumpió con un apasionado beso, me agarro el rostro y me trago con sus ganas…yo le correspondí…
 

Confieso que solo quería besarlo, pero mi cuerpo empezó exaltarse…sentía como me humedecía poco a poco…de repente sus manos empezaron a acariciar mis pechos…estaba loca de deseo…

 
Deje que mis manos se expresaran y toque su miembro…uff…estaba duro…lo tenía completamente parado…que rico…los dos estábamos perdiendo el control…
 
El desabrocho mi camisa y empezó a lamerme los senos…que divino…ah…ah…luego acaricio con sus lengua mis pezones…me volvía loca…sentía como chorreaba por el…mi pantaleta estaba completamente mojada.
 
Le dije que parara, qué alguien nos podía ver…luego abrí los ojos y me di cuenta que él se había bajado la cremallera del pantalón, quería  entrar en acción…
 
Sentí que la adrenalina se apodero de mí… me excitaba el lugar… lo clandestino…que alguien pidiera pillarnos haciendo una travesura…pero deje que la lujuria tomara el control.
 

Empecé a acariciar su pene…mojado…duro…divino para mí…mis manos lo reconocían…decidí masturbarlo…movía mis manos con ligereza de arriba hacia abajo…de arriba hacia abajo…una y otra vez…una y otra vez….luego aceleraba el ritmo…su dureza me encantaba….me gustaba escucharlo gemir…me decía…si…sigue…ah…que rico…esos murmullos me volvían loca…

 
Tenía su virilidad en mis palmas…su falo estaba expuesto…erecto…sus fluidos se colaban entre mis dedos…me masajeaban la piel…allí estaba masturbándolo…en instantes…acercaba mi boca y escupía sobre su glande…revolvía mi saliva y su fluidos sobre su carne….que rico era tener su pene en mis manos…
 
El decidió experimentar también mi hambre…introdujo sus dedos en mi venus…empezó a acariciar mis labios…mi clítoris…sus dedos se deslizaban plácidamente por mi vulva…abría más mis piernas para sentir más placer…y allí estábamos dándonos satisfacción mutuamente…masturbándonos…
 
Sus dedos se divertían en mis partes….mis manos se entretenían con su pene…allí estábamos dentro del carro… extasiados…nos besábamos ardientemente…nuestras lenguas convergían en mimos salvajes…nuestros sexos coincidían con nuestras manos acariciándolos.
 
Decidimos que nuestras ansias fuesen más allá…como pude me quité las botas y me despojé de mi pantalón.
 
Mi ardiente cómplice dispuso velozmente el asiento del copiloto hacia atrás…quedé más cómoda para que me penetrara…
 
Me abrí para el…emplacé mis piernas de este a oeste…las instale sobre el vidrio…mi sexo quedo expuesto para que él se calara en mí…
 
Entró encarnizadamente en mi líbido…deje que mis caderas se movieran…levante mi pelvis y agité mis ganas…allí estebábamos, haciendo el amor desenfrenadamente en el carro…me movía ferozmente para él, adentro y afuera…ah…adentro y afuera…ahhh…
 

Mi recato me abandonó…se apodero de mi un arrebato genital…ah…ah…que rico…en mi cómoda posición observaba como su pene entraba y salía dentro de mi…le murmuraba: dame…dame…dame más…ah…si…que rico era  cómo su verga me hacía suya…

 
Su hombría me devoraba completamente…en su rostro podía ver cómo le gustaba cogerme…nuestra codicia carnal necesitaba conseguir el orgasmo…
 
Se inclinó más sobre mi cuerpo…pude sentir como su pene estaba completamente adentro…lo envolví con mis piernas…y me siguió penetrando más…y más….y más rápido…
 
Me guinde a sus caderas danzantes….mmmmm…mmmmm….ah…lo veía venir…si…si….ah…ah…y explotamos juntos…alcanzábamos el orgasmo…
 
Ese fogonazo instantáneo quedó impregnado en el lugar, los vidrios empañados eran evidencia del súbito carnal…
 
Después de unos minutos nos acomodábamos…yo trataba de quitarme ese olor a sexo que queda del choque de los cuerpos sudorosos y lascivos…no quería ser tan evidente frente a nuestros amigos.
 
Entramos nuevamente a la tasca…con la sonrisa a cuestas y el placer culposo en nuestros labios”
 
Después de escuchar el relato…Daniela se levantó  y aplaudió…luego expreso entre un suspiro: “Ay Carolina, yo no llegue tan lejos en un carro. Me hiciste recordar una aventura que tuve con un tutor cuando hice un post grado en el exterior.
 
Había terminado unas fabulosas pasantías…así que decidí invitarlo a almorzar para agradecerle por todo lo aprendido y la experiencia profesional.
 
Al despedirnos en el carro nos dimos un fuerte abrazo…pero yo sentí que mis huesos se rompían de deseo…inevitablemente nuestras miradas se cruzaron y nos besamos apasionadamente…
 
Sentí que nuestros labios iban más allá…le dije que nos colocáramos en la parte trasera para no ser tan evidentes…estaba estacionada en una avenida concurrente….
 
Nos acariciamos como dos amantes furtivos…mi amante ocasional introdujo sus manos en mi blusa y acarició mis tetas mientras su lengua se divertía con la mía…


Masajeaba mis razones tan rico…así que fue más allá…bajó su rostro y empezó a besarme toda…su lengua mordisqueaba mis pezones y yo gemía…entonces, mi regalado tutor decidió ir al sur para saborear mi venus…

 
Me lamio suavemente…y así, era la protagonista de un sexo oral increíble…me chupaba toda…estaba expuesta para él…mi sexo chorreaba sobre su rostro…sus dedos congeniaban muy bien dentro de mi vulva…
 
Por mi excitada mente pensaba que si nos veían nos podida meter presos…pero mi razón era callada por mis gemidos escondidos…ah…si…que rico me la chupaba….ahhhh si….y ahí…en el asiento trasero de mi carro…acabe con una rica chupada….”
 
La adrenalina es un ingrediente perfecto para hacer el amor…esa sensación de que vas a ser descubierta aumenta más el deseo…cuando el desenfreno carnal pide a gritos un orgasmo, cualquier lugar es adecuado, siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo ¿ok?
 
Pero… dicen por allí, que cuando se tiene sexo en un carro ¡se empava!, pero hay técnicas para evitar el infortunio.
 
Según cuenta la leyenda; después de cometer las travesuras si el dueño del carro es hombre, debe orinar los cuatro cauchos. Y si la dueña del vehículo es mujer, debe dejar la prenda íntima que fue despojada (llámese, pantaleta, hilo o cachetero) debajo del asiento del copiloto.
 
Ustedes decidirán si cumplen con la leyenda urbana o no…
 
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