Objeto de deseo del señor H

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Nuestra codicia carnal se complacía, yo movía mis caderas con frenesí, tu impulsabas tu sexo con ímpetu, estábamos envueltos por el deseo acumulado. Al fin podíamos probar nuestras pieles. Ya no éramos extraños. Era el objeto de deseo del señor H.

Constantemente le repetía a mi conciencia que no era un desconocido. Habíamos coincidido trabajando para el mismo equipo, así que, por lo tanto, éramos colegas luchando por la misma causa, ¡punto a mi favor!

No necesitaba buscar motivos para que me gustaras más, cuando te conocí, sentí esa química que solo se sienten pocas veces. Con la mirada te devoraba, me quedaba clavada en tus labios cuando me hablabas, imaginaba tus manos acariciando mi cabello, suspiraba tu aliento, fantaseaba con tu cercanía.

Para mi sorpresa, tu sentías lo mismo.

Después de una vuelta al sol te vi llegar y nos encontramos, esta vez sin ataduras, ahora si podíamos componer nuestra melodía entre las sábanas.

La espera a gusto se había disipado, allí estábamos con nuestras anécdotas coladas en vino tinto y seduciéndonos mutuamente. Embriagados y cautivados decidimos soltar la decencia para darle paso a la lujuria. Ya era tuya señor H.

En un cuarto de hotel alojamos nuestras ganas. Empezamos a besarnos plácidamente, nos despojamos de la ropa, no combinaba con nuestro instinto.

Desnuda frente a ti, descubriste mis pechos blancos como la leche y de constelaciones pecosas…empezaste a besar mis puntas…lamiste mis pezones asalmonados y erectos, estaba muy excitada, con tus manos posadas en mis tetas y tus labios jugando con mis curvas decidí explorar tu zona sur….

Coloque tu pene grueso y erecto en mis delgadas manos, se acoplaban perfectamente con mis ansias…empecé a masturbarte…mmm que rico…mi palma se deslizaba suavemente sobre tu pene húmedo y excitado…

Me arrodillé frente a ti, no para pedirte perdón, ¡te iba a dar la mamada de tu vida! Abrí mi boca y posé tu miembro en mi boca…mmmm….empecé a chupar tu longitud…te lamí desde la punta de tu pene hasta tus bolas…

Objeto de deseo del señor H. Bellaini. Relato erótico.

Exploré tu sexo…chupé tus aguas cristalinas…posé mi lengua en tu glande y rodee tu cabeza a lengüetazos….te hacia sexo oral y lo disfrutaba a montón.

Me excitaba como gemías, sabia que te gustaba…a ratos agarrabas mi cabeza y con mi cabellera trenzada entre tus dedos me empujabas hacia tu pelvis para tener todo tu guebo adentro de mi boca…garganta profunda para el señor H…mmmm…mmmm…

Te lo mamaba divinamente…mientras me tragaba toda tu verga, mis manos jugaban con tus bolas, tus nalgas y tu punto “G” que rico era chupártelo…

Mientras te lo chupaba, te miraba sádicamente…mis ojos declaraban cuanto gozaba tenerlo en mi boca…a ratos observaba como tu extensión salía y entraba de mi verbo…mmmm….lo escupía y te lo mamaba nuevamente…succionaba tu sexo con gusto…

Me llevaste a la cama mientras acariciabas mis cuerpo y me besabas apasionadamente…tendida a mis perversiones, tomaste mis muslos pálidos y sudados, abriste mis piernas y empezaste a explorar mi sexo….ahhh….

Compusiste con tu lengua gemidos desenfrenados …succionaste mi clítoris colorado e hinchado…lamiste mis labios…que divino me chupabas…ahhh…estaba tan mojada que tu boca se deslizaba con gracia…

Tus dedos entraban y salían completamente empapados de mis aguas…tu lengua voraz se apoderaba de mi sexo…

Mientras me chupabas, mi cuerpo se contorneaba instintivamente…como un reflejo de lo rico que me hacías sexo oral y lo tanto que disfrutaba como tu lengua consumía mi madriguera…ah…ah….bebiste todo mi néctar.

Ya no podíamos estar tan lejos, te abocaste sobre mi y me penetraste….ahhh…que rico…mi estrechez te volvió loco…te hundiste más adentro…te acercaste a mi oído y me susurraste: “te deseaba tanto, eres mi diosa, que divina eres”…

Movía mis caderas en formas circulares….podía sentir tu guebo profundamente…que rico….ahhh.te decía: “me gustas, te deseo, me vuelves loca”

Cada vez me hundía mas en ti señor H…cada movimiento era más satisfactorio que el anterior…ya estábamos al mismo ritmo…ahhhh….el choque de nuestros cuerpos era celestial…desde abajo podía ver como las gotas de sudor resbalaban sobre tu quijada para descoronarse en mis pechos…

Estaba en el clímax…la complicidad de nuestros cuerpos era perfecta…decidí indagarte desde arriba…en perfecta sincronía nos volteamos y te miré desde la cima…empecé a balancearme sobre ti señor H…ahhh….ahhhh….

Objeto de deseo del señor H. Bellaini. Relato erótico. Sex blogger.

Me columpiaba pretensiosamente…ahhh…entrelazamos nuestras manos y nos dimos con todo…ahh…ahhh…yo empujaba mi pelvis…podía sentir como mi clítoris era estimulado por tu sexo…ahhh….

Mi cuerpo en arrebato saltó sobre ti…ahhh… era una diosa cabalgando sobre el señor H…ahhhh…eché mi cuerpo hacia atrás mientras tu empujabas todo tu grandeza carnal…ahhhh…

Me volví sobre tu cuerpo y empecé a bambolear mis caderas…podía ver tus ojos constipados de placer…ya podía sentir mi orgasmo….

Me agité con impaciencia….si…si….estaba llegando…cada músculo de mi cuerpo estaba acabando ahh….ah….mi vientre se contrajo mientras tu empujabas tu hombría con premura….

Ahh…ahhhh…estallé con pasión…grité con premeditación y alevosía mientras clavaba mis uñas en tu pecho señor H…ahhhhhhhhhhh……

Tu fogosidad seguía penetrándome…te amarraste a mi cintura y empujaste tu ardiente guebo a mi sexo…mis paredes vaginales seguían estremecidas…sabía que te ibas a venir…

Agité mi pelvis…ya sabía como te gustaba…me volvía loca escucharte gritar señor H…ahhh…ahhh…sentí tu orgasmo cálidamente mientras yo llegaba otra vez….

Deje que mi cuerpo se explayara sobre tu pecho…por unos minutos nuestros latidos estaban sincronizados…

De cierta forma siento que nuestros cuerpos se conocen desde ayer, es esa llama que se enciende cada vez que nos vemos, puede ser que en otra vida éramos amantes fortuitos, puede ser que existe algún lugar en un universo paralelo en donde reposan nuestras pieles. ¿Recuerdas cuando te dije qué estamos en distintas páginas de un libro?, aún pienso igual.

Por ahora, es dejarnos y volvernos a encontrar, por ahora, eres un capricho inconsciente, exquisito, mi turno en los dados, mi gusto impuntual, por ahora… soy objeto del deseo del señor H. 

¿Y tú, tienes un objeto de deseo?

Para ti…

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