Háblame cerquita

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Allí estaba, excitada, húmeda, me besaba intensamente, suave pero con fuerza, ya quería sentirlo dentro de mí, quería que me penetrara…había fantaseado tanto con este momento…y de repente…se detuvo… pensé que no estaba tan caliente como yo…pero tomo mi mano, la puso en su pecho y me dijo: “este no es el momento, será otro día, te voy a lamer tanto que vas a gritar y te voy a hacer el amor tantas veces y tan duro que se te va a dificultar caminar”
 
Este fue el mensaje que nos envió Fabiola a todas las chicas el lunes en la noche, se podrán imaginar que deseábamos con ansias nuestro acostumbrado encuentro del jueves para escuchar con detalles todo el relato.
 
El día llegó, hacía una brisa divina típica de la temporada, la noche era perfecta para embriagarnos con vino rosado. Finalmente llegó Fabiola, caminaba lento pero seguro, se sentó, agarró una copa de la mesa y exclamó: “chicas me duelen las piernas y mi vulva está tan hinchada….me han hecho y he hecho, el mejor sexo oral de mi vida y me han cogido tan rico que aún estoy excitada”
 
Sergio y yo hemos sido vecinos y definitivamente siempre entre los dos ha existido una química inexplicable, parece que todo el mundo lo notaba menos nosotros. Esa noche decidimos ir a un club para bailar y celebrar el acenso de un amigo en común. Entre shots de tequila y reggaetón ¡quién no se pone sexy! Sergio me sacó a bailar y yo aproveche para mostrarle como muevo mis caderas…me contorneaba frente a su cuerpo, le restregaba mis tetas en su pecho, luego me volteaba y me colocaba de espalda, mientras frotaba mi trasero en su pelvis, lo hice tan cerca; que pude sentir su virilidad…después de unas cuantas meneadas…me agarró por el brazo, me volteo lentamente y me besó.
 
Luego de unas cuantas rondas y pasos en la pista, decidimos que ya era momento de ir a casa, nos fuimos en el mismo taxi porque vivimos cerca y era más fácil pagar la cuenta entre los dos.
 
Nos besamos en el carro apasionadamente, en oportunidades acariciaba su miembro, parecía tan grande y duro…ya me lo imaginaba en mi boca y entre mis piernas…el me besaba y acariciaba mi muslo, tenía una minifalda puesta y desde allí él podía ver el paraíso. La oscuridad del carro le dio la apertura para que sus manos sobaran mis pechos, mis pezones estaban tan erectos como su pene…nos besamos y besamos hasta que el chofer nos interrumpió para preguntarnos por cual calle debía cruzar…me di cuenta que prácticamente tenía mis pechos al descubierto, así que me abotone la blusa y me acomodé la falda… a mis adentros pensaba que esto debía continuar, en su casa o en la mía.
 
Eran casi la 1 de la madrugada cuando nos bajamos del carro, él me preguntó si quería acompañarlo hasta su casa y por supuesto que yo accedí, entramos sigilosamente para no despertar a su abuelo… ¡pero! estaba en la sala viendo tele, no nos quedó otra que ir al porche. Estábamos nerviosos, a pesar que era bien tarde, alguien podía pasar y vernos ya que el lugar era bastante descubierto.
 
Sergio agarró mi rostro y me dijo que no podía aguantar más y me beso y me beso, y me beso…teníamos los labios rojos de tanta pasión, yo estaba tan excitada, quería que levantara mi falda e introdujera su miembro, ese que había sentido grande y duro con mi mano en el taxi… yo abrí mis piernas, desde su ángulo él podía ver lo mojada que estaba, y desde el mío, podía ver como su pene se veía increíblemente duro y grande, muy grande…luego él me dijo: antes de penetrarte quiero que hagas algo… bajó su mirada y entendí lo que quería…así que descendí a su zona sur para hacerle el mejor sexo oral de su vida.
 
Lentamente abrí la cremallera con mi boca… baje lentamente sus pantalones e introduje mi mano en su bóxer… estaba tan grande como lo imagine, quizás es el pene más grande que he tenido… lo acaricie con mi mano, subía y bajaba sus pliegues como limpiando un bastón…con mi otra mano acariciaba sus testículos…lo mire con cara de puta y empecé a besar su pene…movía en formas circulares mi lengua sobre su glande…lamía y lamía todas sus extremidades mientras poco a poco se lo mamaba…profundo y más profundo…sabía tan rico…me sentía tan pervertida, tan mujer, tan excitada…disfrutaba lo que estaba haciendo, me lo estaba gozando…veía el placer que sentía por la chupada que le hacía, que empecé a succionárselo más y más rápido…entraba y salía de mi boca tan veloz que podía sentir como las venas de todo su falo se brotaban.
 
Chupaba sus líquidos de manera implacable…luego me detuve y empecé a lamer su punta, chupeteaba su falo como una niña jugando con una chupeta, pero esta vez era una hembra en celo, con mi lengua me deleitaba, lo saboreaba, mis labios estaban envenenados de su sexo y de repente… mi transgresor, así como él sabe serlo, agarró mi cabeza y con ambas manos la empujó suavemente hasta meter completamente su pene en mi boca…todo grueso…todo grande…todo mojado…todo mio…todo completo para mi…
 
Minutos después me levantó, me cargo y me puso sobre el capó de un Malibú 82…bajó mi pantaletica e introdujo uno de sus dedos en mie eva…estaba tan húmeda que ellos navegaban plácidamente entre mis fluidos…luego acerco su boca a mi vulva y empezó a succionar mi sexo…yo me contorneaba salvajemente del placer que sentía…el lamia las curvas de mis labios inferiores y exteriores mientras su dedo medio salía y entraba de mi…su lengua tintinaba rápidamente mi clítoris como una aguja en un telar…yo explotaba de deseo…el absorbía todos mis líquidos…se apropiaba de mi sexo que pedía su desgarre carnal…luego soplo mis partes como espantando las ganas acumuladas…lamió todas mis partes hasta dejarme sin aliento…me miró complacido y pude ver como sus labios estaban llenos de mis explosiones de placer…
 
Le dije que me penetrara ya…que lo quería todo adentro….así que me volteo, me puso frente al capó, hizo que apoyara mis manos sobre él, levanto mi falda y metió su pene con todas sus fuerzas en mi venus desde atrás…casi me desmayo del éxtasis que sentía…estaba adolorida…pero le rogaba que no parara de darme duro…que lo hiciera lo más duro que pudiera aun sabiendo que hacíamos ruido y que nos podían ver…eso me excitaba tanto…abría lo más que podía mis piernas para sentirlo más adentro…el ferozmente me penetraba, me hacía suya…golpeaba su cuerpo contra mis nalgas y el ruido que hacia me volvía loca…le daba más y más…ah…ah…..podía sentir la explosión…ah…ah…si…si…dame…dame…luego me volteó y abrió mis piernas sosteniendo mis rodillas( por haber sido gimnasta quede totalmente abierta y expuesta para el) así que siguió dándome con su enorme pene moreno…venenoso… sentía la explosión…la veía venir…le dije: acábame, lléname y así fue…al final de la explosión quedamos extasiados de placer, el sobre mi pecho y yo sobre el capó del Malibú.
 
El escuchar su historia a todas nos dieron ganas que le hablaran de cerquita a nuestra manzanita. Unas cuantas de nosotras se fueron al rincón a hacer la respectiva llamada telefónica 😉
 
Susurrar de cerca a nuestro sexo nunca está de más, es el mejor preámbulo para una buena tanda en la cama;  y si, ¡a las mujeres nos gusta hacer sexo oral! lo disfrutamos, nos excita saber que nuestro chico está a punto de explotar y así como nos lo gozamos también lo pedimos.
 
Así que mujeres, nunca duden en que le den una buena chupada, nos podemos conocer mucho mejor por el buen manejo de la lengua…buen provecho.
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