Gritar o no gritar

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Esa sinfonía desenfrenada que hace que los chicos se exciten y acaben con gran placer al escuchar esos gemidos, muchas veces puede perturbar a los vecinos, o incitarlos a ponerse creativos en la cama. Lo cierto es, que ese jadeo es la mejor banda sonora cuando llega el anhelado orgasmo, y exhalar en voz alta o que tu chico gima de placer cuando hay batalla en la cama, también nos excita y ¡mucho!.
Carolina y Fernando compartían el apartamento con otra pareja de solteros, pero, ese fin de semana tenían el lugar para ellos solos porque sus compañeros habían salido de viaje. Empezaron con el jugueteo en la cocina, ella bajó sus pantalones y empezó a hacerle un sexo oral que lo hacía gemir y gemir hasta que Fernando la cargó y la llevó al cuarto; cerraron la puerta por seguridad porque la cosa se puso más intensa. Ya que estaban solos, Carolina empezó a desahogar su sexo en las cuatro paredes que retumbaban gracias el regocijo de hormonas y ferhormonas “Yo estaba disfrutando de lo lindo, gritando y gimiendo como una loca, hasta que tocaron la puerta ¡OMG! Tuve que quedarme calladita y morder la almohada cuando estaba acabando. Uno a veces está tan metida en el asunto que no se da cuenta cuando subes el tono de voz”.
Verónica salía desde hace 3 meses con Daniel, alquilaron un apartamento en la playa para perderse entre las perversiones y el morbo. Daniel le había comprado un kit sadomasoquista para variar un poco y a Verónica le encantó la idea. Lo que no sabían, es que estaban en un conjunto residencial alquilado mayormente por personas de la tercera edad. Empezaron a sudar desde muy temprano, ella estaba vestida de cuero, amarrada y con un bozal en la boca; ya había acabado varias veces, gritaba porque eso era parte de la seducción y a él le excitaba muchísimo. La puso en la esquina de la cama y empezaron a danzar fuertemente, le jalaba el cabello y su cabeza se inclinaba hacia atrás, ella se sentía poseída y cada vez más excitada. “La verdad es que sentía un poco de dolor cuando me jalaba el cabello, pero había placer, con el bozal en la boca me sentía dominada y mis gemidos intensos eran ahogados. Le vendé los ojos y comencé a darle latigazos mientras me balanceaba encima de él. Brincaba ardientemente sobre su pelvis mientras me penetraba. Le arañaba el pecho y tocaba mis pezones, el gritaba de placer y ¡eso me excitaba más!, pero me di cuenta que estábamos siendo muy ruidosos. De repente nos abrieron la puerta y lo siguiente que vi fue a una anciana con dos vigilantes horrorizados por lo que presenciaban sus ojos. Mis días de dominatriz llegaron hasta allí, eso sí; creo que nunca había gritando tanto de placer. Por desgracia la viejita pensó que estaban golpeando a alguien, y lo que en realidad pasaba era una jornada sexual ¡Increíble!” Pero no todas gritan, hay unas que aguantan calladas como María Alejandra, a quien sus amigos la llamaban por cariño “Titi”.
Un día ella estaba con su esposo en la casa, los niños estaban con la abuela, así que era un día para divertirse. El problema era, que por más que se ella se excitara y disfrutara del sexo, no le expresaba con gemidos a su marido que realmente estaba gozando. “¿No sé por qué me cuesta gritar?, siento que me van a descubrir, debe ser porque desde chamita siempre lo hacía a escondidas en el baño del colegio, en el salón de pintura y en casa de mis padres ja, ja, ja. Mi novio me decía: no grites que nos van a descubrir. Pero me divertía, para mi llegar al orgasmo era gritar internamente, me mordía los labios, apretaba mis manos y listo, así me acostumbré. Lamentablemente los hombres se excitan con los gemidos y mi esposo no soportó que fuera silenciosa y por eso y otras cosas nos separamos, me dijo que ya no soportaba nuestro sexo porque no sentía que de verdad me gustaba lo que me hacía y ya no se excitaba conmigo, se quedó con mi mejor amiga”.
Gritar o no gritar. He ahí la cuestión. Los ruidos en la cama son importantes, ¡esos sonidos dan las señales de que por allí es el camino al placer! Tanto para ellas como para ellos. Pero es importante que los hombres sepan que las mujeres controlamos voluntariamente los sonidos para manipularlo a nuestro favor. ¿Por qué lo digo? Porque todas sabemos que los gemidos ayudan a que los chicos eyaculen más rápido. ¡Pero ojo! ellos, aunque creamos que no, pueden identificar cuando estamos fingiendo un orgasmo (no todos, sólo los experimentados)

Entonces, déjate llevar por el momento y sigue los impulsos de tu cuerpo. En fin, una buena sesión de sexo debe incluir ciertos sonidos, es agradable para tu pareja y es estimulante. (Ellas y ellos). Incluir unos gemidos en el momento adecuado hará que la experiencia sea más placentera para ambos, pero no abuses, no dejes que los vecinos se enteren de tu felicidad.

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