Amores tóxicos

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Hay un dicho que dice que el amor todo lo puede, y sí; ¡nos puede volver locas, paranoicas, celópatas, sumisas, agresivas y pare usted de contar! Pero es que creo que todos, hemos pasado por una relación sin control, un amor que  hace volverte adicta a las peleas, a los gritos, a la violencia física, verbal, a las humillaciones y hasta al sexo de reconciliación. Y entonces, uno irremediablemente se hace adicto a él o a ella.
 
No es fácil escapar de una relación así, hace falta coraje cuando se está enamorada, por eso es importante tener esas amigas que entre tragos, llantos y confesiones te digan: “¡Por Dios, no seas estúpida, déjalo, ni que lo tuviera de oro!” Así qué mujeres y hombres del mundo: ¡no estemos en una relación suicida, que nos envenena, nos mata y nos hace perdernos entre la locura y la pasión!
 
Enrique era muy guapo y exitoso, tenía un buen puesto de trabajo y llegó en ese momento justo cuando acababa de terminar una relación de varios años. Empezamos a salir, mi familia le agradaba porque era un amigo de la infancia y entre ellos comentaban que: “éramos el uno para el otro”. ¡Y vaya que no! Después de 2 meses llegó el momento de ir a la cama, para mí fue todo un reto, porque fue mi segundo hombre. Y si alguna vez los caballeros se han preguntado si es importante el segundo hombre…¡pues sépanlo que sí!
 
Me beso lentamente el cuello, la espalda y como artista que plasma su obra en un lienzo me despojó de la ropa y de mis miedos. Tener entre mi venus otro miembro fue toda una experiencia. Danzamos  en miles de formas geométricas al ritmo de nuestra lujuria, me balanceaba entre sus caderas buscando lo que una vez había sentido, poco a poco iba descubriendo que le gustaba, mientras mis piernas se entrelazaban entre sus muslos. Sudamos, exhalamos, gemimos de placer y finalmente llegué a la cima y acabé.
 
Ese hermoso silencio que llega después del orgasmo se rompió cuando él dijo: “Por eso siempre digo….hay que saberla pedir” Inmediatamente me paré de la cama y le respondí: “¡No seas idiota, me quise acostar contigo para ver que se sentía estar con otro hombre, la mujer decide a quién se quiere tirar, ¿te crees afortunado?  Vístete que ya me quiero bañar! ” Les confieso que fue bastante humillante, no sé cómo tuve el valor para no llorar.
 
Me persiguió y me insistió que lo perdonara, me confesó que él no pensaba que una mujer a mi edad haya estado con un solo hombre nada más. Entre flores, sorpresas y muchas cosas más, decidí darle una segunda oportunidad.
Fueron 6 meses que estuve en una montaña rusa, la relación era un continuo volcán en erupción. Me formó un escándalo en un reconocido local nocturno, me gritó delante de mi madre y varias veces me caía de sorpresa en el trabajo para asegurarse si mi papá en realidad me iba a buscar. Era celoso, grosero, escandaloso y desconfiado, mientras estuve con él, me convertí en una persona nerviosa y celosa, sacó mi Némesis.  Ya era parte de nosotros pelearnos, gritarnos, terminar y después tener sexo salvaje de reconciliación.
 
Decidí dejarlo un día que entre a escondidas a su estacionamiento para ver si estaba el carro guardado. Al percatarme que estaba allí, me imagine que había salido en el carro con sus amigos, decidí recorre los cafés y discos que el concurría para percatarme que no me estaba engañando, después de varias vueltas le dije a Verónica “¿Qué estoy haciendo, esta no soy yo? Debería estar disfrutando contigo y las chicas en el café, y lo que estamos es persiguiendo un fantasma en la ciudad” La mañana siguiente lo abandoné.
 
Daniela duró 3 años con Carlos, él era 9 años mayor que ella, era controlador, celoso y posesivo. Fue su primer hombre, el sexo era vulgar y agresivo, ella sentía que la tocaba para asegurarse que estaba allí, la penetraba una y otra vez como si se fuera a escapar, conoció el orgasmo por equivocación.
 
Su relación llegó hasta el punto de alejarla de sus familiares y amigos, le controlaba como vestirse, maquillarse y que palabras utilizar para expresarse. Un día después de una larga discusión por no responderle el teléfono, Carlos casi le da una cachetada  “¡Yo me tape la cara pensé que me iba a golpear, pero se fue de la casa furioso! al día siguiente llegó a la oficina con un celular para que solo me comunicara con él, me había anotado en la agenda los número telefónicos de las personas con quienes podía comunicarme, gracias a Dios lo dejé, nos íbamos a casar, durante un año me persiguió y me acosó, tuve que denunciarlo en la fiscalía”  confesó Daniela.
 
Carolina tenía 2 años con Gustavo, se conocieron por equivocación como afirma ella. “Nuestro primer encuentro no fue nada romántico, tenía que realizarle una entrevista, y cuando me recibió en la habitación de hotel, estaba  solo en bóxer. Era guapo y atlético pero tenía el humor de Hulk.
 
Me hizo innumerables escándalos, pero una noche, le reclamó a mi jefa,  porque me tenía trabajando hasta tan tarde sin ni siquiera darme de comer, minutos después de calmarlo, se levantó de la mesa donde estábamos gritándome y celándome con un compañero de trabajo. Tuve el valor de dejarlo después de esa horrible noche en donde me avergonzó frente a todos mis colegas del trabajo”
 
Las relaciones de pareja no son perfectas, nadie se escapa de tener una relación tormentosa, lo importante no es quedarse allí. No debemos dejar que la vida pase ni dejar que el amor sea una tragicomedia. Aprendamos a definir las señales de alerta que muchas veces las tenemos en frente pero esta cegada por  nuestros temores y el que dirán. Debemos tener la valentía de amarnos primero y dejarnos amar sin daño. ¿Has tenido un amor tóxico?
 

 

El próximo tema será “Besos que espantan” ¿los has tenido?, cuéntame tu experiencia  en el correo bellaini22@gmail.com. No te preocupes que la confidencialidad siempre estará presente.
 
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