Mi chef , ¡una bocanada sexual!

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Sus caricias se deslizaban plácidamente sobre mi piel, condimentaba mis deseos, aderezaba con dulces besos mi boca, mi cuello y mis pechos. Chupaba mis pezones erectos y sonrojados, mi cuerpo se contorsionaba del placer que sentía. Mi venus salpimentada e inmoral se trastornaba con su verga. Encendida, complaciente y entregada; sentía a mi chef , ¡una bocanada sexual!

Después de unas desprogramadas vacaciones, la tempestuosa ciudad me abrazaba nuevamente e inminentemente ansiaba encontrarme con las chicas.

 

La cordial cita de los jueves llegó y con ella un sin fin de historias que contarnos.

Nos poníamos al día con nuestros quehaceres laborales, nuestros papeles de madre, esposa, hija, amiga, amante, profesional estaban servidos en deliciosos tragos de ron.

Verónica se desahogaba con las inquisiciones laborales de su jefe mientras bebía a fondo blanco su ron.

Daniela contaba los detalles de la despedida de soltera de su prima mientras me anunciaba que yo debía animar esa fémina velada.

Carolina nos decía la reconciliación carnal que había tenido con su esposo en el estacionamiento de su edificio.

Yo escuchaba atenta. Había extrañado nuestros encuentros.

De repente Vero se sentó a mi lado y me preguntó: “¿Y tú mi adorada, tienes algo que contarnos que no sea de trabajo, hijos o del país y sus problemas?”

Vehementemente y con orgullo conteste: “¡Si! Les contaré como fui la bocanada sexual de mi chef”

Después de una semana agotadora de entrenamiento, me desperté el domingo muy temprano por los continuos golpes que daban en la puerta de mi habitación. Eran mis caseros que me llevaban un rico desayuno criollo y me invitaban a la playa.

¡La invitación fue la mejor forma de despertar!

Comí relajada y en trapos menores en la cama. A los minutos me levanté, deje que el agua fresca me terminara de despertar, me puse mi traje de baño y alisté en mi bolso lo necesario para el sol, las olas y la arena.

Llegamos a la playa, estaba sola, divina, perfecta para meditar… Pasada una hora ya el lugar era habitado por más humanos como nosotros.

Relajada y con un rico vodka en mis manos me llamaron para incorporarme a un grupo de amigos. Si, lo admito, suelo ser muy solitaria y mucho más cuando estoy frente al mar que me inspira tanto.

Y allí estaba él, alto, delgado, con unos ojos profundos como el mar, con una barba jodidamente sexy y con la piel delicadamente tostada por el sol.

Allí estaba él, con ese cantaíto en su voz que delataban su procedencia, de ese lugar de montañas a veces nevadas, del frío, de la chica, de la cordialidad. Al presentarse me apretó la mano fuerte y varonil, (para mi, eso dice mucho de un hombre)

Lo que me impactó fue la forma en que me miró, creo que él sintió lo mismo de mi. Le sonreí, hablé unos minutos con él y con todos y luego me volví a alejar.

Regresé a donde estaban, no había un lugar para mi, pero mi amable desconocido, conocido se levantó y me invitó a sentarme, me invitó un trago pero le dije que no.

Hablamos de vaguedades. Yo escuchaba, a ratos me reía y a ratos intervenía, mi desconocido, conocido; agarró una silla y se sentó a mi lado, me volvió a invitar un trago que había especialmente preparado. Le volví a decir que no.

Confieso que por naturaleza suelo ser un poco distante, y eso me hace pasar por antipática.

Pues este chico sexy, de repente se convirtió en el anfitrión del lugar y amablemente servía los tragos a todos.

Se me acercó y me dijo: “La tercera la vencida, ¿me vas a aceptar el trago?, pruébalo, se que te va a gustar, no me hagas sentir mal”

Sonreí, lo mire; y finalmente accedí a su cortesía mientras al fondo uno del grupo gritaba: “¡No seas antipática con nuestro amigo Chef vale, mira que más tarde nos cocinará unas ricas langostas!”

¡La verdad que el trago estaba divino! Empezamos a conversar y resulta que a parte de ser un cocinero profesional, tenía temas de conversación muy interesantes, además compartíamos tendencias espirituales y altruistas.

Una amiga se acercó y se sentó con nosotros y aseveró: “Sabía que se la iban a llevar bien, tienen muchos cosas en común“   (creo que mis compañeros tenían el encuentro previamente calculado, ja, ja, ja)

Seguimos conversando toda la tarde, reímos, bebimos, nos bañamos en la playa y compartimos una divina ronda humeante y parlanchina.

Pasadas las horas mi chef y yo estábamos más cómodos uno del otro, complacientes en miradas y roces de piel incautos.

Nuestros paladares se degustaron con divinos trozos de bellos nadadores azules, docenas de sudor de mujeres bañados en vinagre y uno que otro caldo de mar.

 

Nos fuimos a la casa todos. Mi chef empezó a cocinar, así que me convertí en su ayudante.

Me enseñó a picar el cilantro. Se colocó detrás de mi.

Puede sentir como su cuerpo alto y delgado me abrazaba… sus manos grandes y suaves tomaron mis manos y con lentos movimientos me explicó como debía cortar en pequeños trozos la especie…

Sentía su voz sutil y encantadora en mi oído, podía sentir su respiración, su corazón acelerado… mis pantorrillas sintieron debilidad…

Agarró mi cabello y lo echó a un lado y mi cuello quedó semi desnudo.. se distrajo en mi tinta, bordeó mi tatuaje con las yemas de sus dedos mientras lo alababa …

Despojó el cuchillo de mis manos, me tomó por la cintura y giró lentamente mi cuerpo, quede en frente de él, muy cerca…agarro su mano y la puso en mis labios, subió mi rostro y me besó…sabía a hierbas… a deseo moscado…a placer escondido.

Mis muñecas, mis labios, mi cuello y mis muslos se convirtieron en el posadero perfecto para catar los condimentos que colocaba en la cena de esa noche…

 

Podía sentir su argot carnal cada vez que lamía mi tez sazonada…que manera de verificar si era la especie adecuada.

Juntos aliñamos nuestro apetito carnal de forma sutil y sublime…nos besamos y volamos…nuestra mente planeaba en una nube de deseo y pasión…

Pero nuestros cuerpos y nuestra mente querían más, ya no aguantábamos, el apetito carnal estaba en la mesa…

Nuestros cuerpos ligeros y excitados llegaron al cuarto…me despojó del vestido de flores, aún cargaba el traje de baño…desamarró la pieza superior al mismo tiempo que besaba mis pezones erectos…ahh….que rico lo hacía…volaba de placer…

Mis pechos blancos y pecosos estaban amalgamados en las grandes y suaves manos de mi chef…sentía como me humedecía más y más…mi mente y mu cuerpo estaban sedados de las previas bocanadas..

Nos besamos hipnotizados.. embriagados de placer…yo acariciaba su pecho lampiño y delineado…poco a poco lo despojé de su escasa ropa…

Me acercó más a su cuerpo…nuestros pechos desnudos se rozaron…nuestro abrazo confirmaba las ganas, sus manos audaces desamarraron la poca ropa que me quedaba…

Poco a poco sus dedos se introdujeron en mi Venus, pudo comprobar como estaba mojada, masajeó mis labios vaginales…ah…ahh…abrí mis piernas un poco más para disfrutar sus caricias al sur…

Ofrecí mi clítoris a su desdén…ahh…si…gemía para él….y por lo visto le gustaba…era deseada por su masculinidad…si…sus dedos revoloteaban en mi capullo hinchado y carmesí..ufff…que rico lo hacía…sus dedos navegaban adentro…estaba muy pero muy mojada…

Mientras me masturbaba, quité su interior y apreté su pene…ufff…que grande era…que grueso era…y estaba completamente erecto para mi…si…nos masturbamos divino…en mi vagina había un diluvio lascivo.

Levantó mi cuerpo desnudo y me acostó en la cama…me extendí plácidamente y abrí mis piernas…se acercó y me penetró poco a poco…ah…ah…era grande y grueso…

Mientras entraba a mi cuerpo me besaba….levanté mis caderas y lo abracé con mis piernas…entraba y salía dentro de mi una y otra vez…yo arañaba su espalda…sus manos se enredaron en mi cabello al mismo tiempo que empujaba paulatinamente su sexo.

Arqueé mi espalda…mm…que rico me cogía…mmmmm…estaba libre…mujer…hembra entre sus piernas…podía ver como sus gozo se reflejaba en su rostro…mi Venus salpimentada devoraba su rico pene…

Pero quería un mejor panorama de la sutil cogida de mi chef…así que mi amante abrazó todo mi cuerpo y ágilmente me volteó… desde arriba podía ver su docilidad compuesta, tan macho y sutil al mismo tiempo… un caballero perverso.

Arriba de mi chef empecé a moverme…ahh…me balanceba para adelante y para atrás…su verga era grande y gruesa….trataba de devorarla poco a poco…mi vagina se abría al deseo…mi vagina y mi mente volaban ah….ah…

Sus manos se apostaron a mis cintura…empujábamos nuestra osadía carnal…ahh..ah…más…más…abría mas mis piernas para tragarme su rica verga ufff…ah..ahh…

Eche mi cuerpo hacia adelante…elevé un poco mi pelvis…mis tetas brincaban sobre su pecho…semi acostada sobre él, empecé a subir y bajar…ah..ah…sus manos apretaban mis nalgas y yo aceleraba..a.hh…ahh…ahhh…

Su pene entraba y salía de mi…ah…ah…nos besábamos desenfrenadamente…a instantes bajaba la velocidad y me movía lentamente y en formas circulares..mmmm…bajaba más y me balanceaba para adelante y hacia atrás..m….mmm…

Restregaba mis pechos…empujaba mi sexo ardiente a su cuerpo mientras mi chef me apretaba las nalgas…ahh…ahhh…podía sentir que llegaba…aceleraba el ritmo..si..si…

 

Podía sentir mi orgasmo…así que me levanté y aceleré…ah..ah…clavé mis manos en su espalda y empecé a menearme..ah…ahh…si..si…me devoraba completo su pene..ahh..ahh…sentía mi orgasmo…ahh…siii..sii..shhhhhh…ah……

Tiré mi cuerpo sobre su pecho…acabé divino, sentía palpitaciones en todo mi cuerpo…

Segundos después mi chef me volteó, me acostó boca abajo, abrió mis piernas y me penetró…ah..ahh…que rico placer…después de mi orgasmo sentir su guebo nuevamente desde otra posición es divino…elevé mis caderas, levanté mi culo y me siguió cogiendo de espaldas…

Ufff….amarrado a mis caderas, empujaba su sexo una y otra vez…uffff…si…más….más…mi espalda estaba contorneada para él…mientras me cogía sus manos acariciaba mi espalada…giraba mi rostro y lo miraba pervertidamente y sonreía…eso le excitaba..

 

Me cogía lento…suave…su pene navegaba en mis aguas…su cuerpo se arrojó sobre mi espalda mientras me empujaba su verga grande…me besaba el cuello…ah..ah…sentía otra vez el orgasmo si…si…ahh…aceleró su furia ah…ah…llegué otra vez….

Este hombre era una fiera en la cama…estábamos sudados…pero incansables…

Así que me volteó nuevamente y nos pusimos de lado… empujé mi cuerpo hacia atrás y cerré mis piernas…de lado empujó su furia…nuestras pieles chocaban…ah..ahh…sus gotas de sudor caían en mis tetas rebotantes..

Más…más…que rico su pene…que deseada me sentía…mi trasero chocaba con su pelvis…lo hacíamos divino…

Levante una pierna mientras mi chef me seguía metiendo una y otra vez su pene…ahh…ahh….mientras me penetraba acariciaba mi clítoris y me besaba, nuestras lenguas danzantes ardían de lujuria…ah..ahh…sentía ora vez la explosión..

Mi amante chef aceleró…si..si…yo llegaba otra vez…mmm…m……y sentía que el también….me apretó las caderas…aceleró más su furia carnal, su pene explotó para mi y en un concierto viril y desafinado acabamos los dos…

 

Esa pequeña muerte…ese pedazo de cielo aderezado para dos…

Nuestros cuerpos sazonados y extenuados reposaron en sábanas blancas. Allí estábamos sin reservas, sin receta. Servidos y comidos. Un ágape sexual.

Fui más que el primer plato de mi chef. Fui su postre, su aperitivo, su merienda, su banquete.

 

Mi chef, mi vermú, mi elixir, el entremés de mis piernas. Mi asueto carnal.

Y así como fue que conocí a mi chef, ¡una bocanada sexual!

Al terminar mi aventura amorosa, Verónica se levantó y dijo: “¡Chicas, brindemos por esos encuentros casuales que terminan en la cama y sobre todo, si es entre las piernas de un hombre de esos de picos y montañas, que de frío no tienen nada!”

Las chicas y yo bridamos con un trago a fondo blanco.

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