Amo y Sumisa

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Allí estaba, con mis manos atadas mientras me penetrabas suavemente una y otra vez…me sentía intimidada, extasiada, dominada, era la primera vez que hacía el papel de sumisa. Mis piernas elevadas y extendidas sobre tu cuello se movían al ritmo de tu vientre empujando tu sexo, tu pene confirmaba vehementemente que el era mi amo y yo su sumisa

Como cada jueves, las chicas ya estábamos reunidas en la terraza, decidimos hacer una noche mexicana, preparamos nachos y burritos.

A pesar que la bebida no era tequila, Verónica preparó unas ricas sangrías que nos refrescaron la noche.

Entre tragos y risas hablamos de nuestro trabajo, viajes y negocios, y como era de esperarse de nuestras aventuras amorosas.

Me levanté y les dije: “chicas, hasta hace poco no había experimentado el ser sumisa, y la verdad que no cae mal una amarradita mientras haces el amor”

Me perdí un fin de semana entre sus piernas, lo único que hacíamos era comer, dormir y hacer el amor, ¡que rica manera de desaparecerse!

Después de haber dado una siesta, por supuesto post coital, mi seductor se levantó a preparar café, la tarde y el clima lo ameritaban, yo decidí leer un rato, tomé el libro de mi mesa de noche y me dispuse a entretener mis neuronas, no solo de sexo vive el cuerpo ja, ja,ja. (malo no es).

Minutos después; llegó mi amante con dos tazas de un rico, caliente y fuerte café… como él.

Sentados en la cama y degustando nuestro vespertino néctar, hablamos sobre nuestras cosas, planes, proyectos personales y profesionales.

Vestidos solamente con nuestras pieles, empezamos a acariciarnos, sus manos grandes y sedosas rodearon mis pecosos pechos, su boca recorría los espacios de mi cuello ruborizado por sus labios húmedos…

Poco a poco su cuerpo se apoderó de mi esencia, sus brazos rodearon mi espalda, me levantó un poco y me acostó…

Sus manos enredadas en mi cabello me invitaban a rendirme a su deseo, su lengua dibujaba arabescos en mi boca…

Su rostro bajó sigilosamente sobre mi pecho…besaba mis formas, mis pecas, se estacionó en mis pezones erectos, suspiró mi piel erizada, lamió mis curvas, siguió al sur y se estacionó en mi agraciada Venus.

Le susurró a mi vientre palabras extranjeras…rozó mis labios con su lengua…hondo mis deseos para encontrarlos dulces y ardientes.. besó mi sexo incandescente…

Abrió mis ganas…mi clítoris compareció complacido a su lengua gruesa y ardiente…allí se quedó…ahhh…que rico empezó a lamer mis aguas…

Chupaba mis ganas como un niño hambriento… mi vientre estaba encendido… mi cuerpo se agitaba instintivamente…ya sentía mi orgasmo…levanté mi rostro para ver como me hacía sexo oral y acaricié su cabeza…

Sentía la explosión…si…ah….entendió que estaba llegando y afincó mas sus movimientos en mi sexo caldeado por sus mamadas…si…si…perseveró en mi clítoris…alcancé el orgasmo y su boca fue testigo de ello…

Amo y Sumisa. Sexo. Sex Blogger. Bellaini. Relatos eróticos. Coach sexual. Venezuela. Empoderamiento femenino

Mi cuerpo seguía alterado por su fabuloso sexo oral…quería más y mi hombre estaba dispuesto a dármelo…

Se levantó de la cama y se puso a un costado, me agarró por las piernas, volteó mi cuerpo y me colocó de frente a él, tenía una facilidad para hacerme sentir como una pluma…

Aún estaba disfrutando mi orgasmo, estaba en el clímax…

Su silueta se alejó unos segundos para tomar la cinta de una bata que tenía colgada en un pedestal

Me miró sonriente…no le dije nada, ya sabía lo que iba a hacer…

Estiró la cinta roja de seda…agarró una de mis manos y con la tela le dio una vuelta por la muñeca, después le hizo un semi-nudo, luego estiró la cinta un poco más, y envolvió mi otra muñeca con una vuelta, le hizo otro nudo.

Quedé con mis muñecas atadas y separadas de lado a lado.

Después de haber realizado su exquisito bondage, quedé con mis manos expuestas a él…

Me tomó por las caderas y arrimó mi cuerpo hacia el borde de la cama, abrió mis piernas y dejó que mis pies descansaran al borde del colchón…se acercó y me penetró suavemente…ah….podía sentir su pene grande… largo… grueso…

Agarró mis manos atadas y las acercó a mi rostro, al tener mis manos a los lados, la cinta rodeó mi cuello…afincó sus manos a mis muñecas amarradas y empezó a penetrarme una y otra vez….

Cada vez que entraba su hombría en mi, sentía como la cinta me asfixiaba un poco….era un extraño placer…

Seguía empujando su codicia…sus manos apoyadas en las mías revelaban su domino sobre mi….esa noche él era mi amo y yo su sumisa…

Su figura grande, alta y compleja me dominaban por completo, sentía como su pene ingresaba de forma tenaz a mi húmeda cueva…ah…cada vez más profundo…ah…

Era su sumisa, allí estaba atada a sus fantasías, mi sexo devoraba todo su pene…era mi amo, estaba rendida a sus órdenes…me sentía coaccionada pero no me molestaba, lo estaba disfrutando…

Disfrutaba su poder en su rostro…disfrutaba su dominio…su grandeza…mi acostumbrado dominio en la cama era desafiado…pero me gustaba…me cautivaba ser indefensa para él…

Afincó más su verga en mi…ahhh…ahh..aceleró su ritmo y metió toda su propiedad carnal…esta vez sentía más como la cinta comprimía mi respiración…

Lo miraba con un arrebato sexual desesperado…mis ojos le indicaban que siguiera….quería más…disfrutaba que fuera mi amo

Juntó con ardor su cólera…aceleró más el ritmo…sentía la explosión venir…apretó más mis muñecas…

Mi cuello ajusticiado era un testigo ahogado de otro orgasmo…mientras llegaba, levante mi rostro involuntariamente…era un placer estimulante…el espasmo de mi vientre fue largo y eterno…

Llegué a mi orgasmo amarrada…asfixiada…agitada…sumisa…

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Esta sensación era misteriosa para mi cuerpo y mi mente, este rol de sumisa era nuevo para mi

Aún con su virilidad adentro, mi amo desamarró mis manos noblemente… besaba mis muñecas al ritmo que las desataba… me dio un beso profundo y apasionado….

Les confieso que en ese instante, en mi mente y en mi cuerpo habían emociones trastocadas…

Su entereza seguía en mi cueva, así que tomo mis piernas, las junto y las colocó en uno de sus hombros…

Empujó nuevamente con vehemencia su coraje sexual…mientras lo hacía me castigaba sutilmente con una correa que quitó de su pantalón…

Al ritmo de su idas y venidas de mi sexo, castigaba suavemente mis muslos níveos…ahh…no había dolor…era un exquisito placer…era su sumisa y el, mi amo.

Mi tez azotada con elegancia, era testigo de su dominio, le gustaba tener el poder, y a mi me gustaba permitírselo, era un goce perverso…

Con mis tobillos aferrados a sus manos y mis piernas al norte expeditas en su pecho, mi amo aceleró su descortesía libidinosa…ahh…su pene entraba y salía de mi sexo encarnado…

Podía dilucidar su orgasmo en sus ojos y en su sonrisa desmedida y justiciera…mientras llegaba, seguía castigándome…ahhh…ah…

Luego soltó la correa… abrazó mis piernas mientras ofrecía a mi venus la convulsión en su vientre…lo sentí venir…mi amo tocó el cielo…

Segundos después, beso y acarició mis piernas azotadas…levantó un poco mi silueta y me acostó en la cama….arropó mi cuerpo dócil y obediente y confió n mi boca un “te amo”

Y como cenicienta con el encanto culminado a la medianoche, al día siguiente me puse mis tacones y seguí dominando al mundo.

Al concluir mi relato, las chicas y yo brindamos por las chicas que se convierten por una noche en la sumisa de su amo.

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