Juega conmigo

Juega conmigo

¿Quién dice que en la cama no se puede jugar? Tocar,  mirar, castigar, introducir, saborear y gozar, estos son unos buenos amigos que se pueden llevar al cuarto… las fantasías, son ese ingrediente perfecto y puede ser la guinda del pastel.
 
Como cada jueves, Verónica, Daniela, Carolina y yo, nos reunimos para nuestra acostumbrada tarde de chicas. Acompañadas de nuestros jugosos brebajes, celebramos que a Carolina su novio le había dado un regalo sorpresa: ¡Su primer vibrador!
 
Ante tal acontecimiento, decidimos bautizarlo “Antonio” a partir de allí todos los “jugueticos” se empezaron a llamar así, colocándole como segundo nombre; algún adjetivo pintoresco.
 
Los “Antonio” son los mejores amigos de las mujeres. Están en una caja de “Pandora” que solo lo sacas cuando estás necesitada, su vibración va en expansión con nuestro deseo carnal, excelentes para quitar el estrés, después de llegar al orgasmo no hacen preguntas como: ¿te gustó?, ¿llegaste? No te ensucian la cama ni te acaban encima, puedes escoger el color, el grosor y el tamaño antes de llevártelo a la cama; ¡y lo mejor de todo, es que también pueden ser los mejores amigos de tu pareja a la hora de experimentar!
 
Carolina levantó su copa y dijo: “Chicas, he descubierto otro mundo. Fernando y yo nos amamos y nos deseamos… pero anoche descubrimos que podemos ir a donde queramos en el campo del deseo.
 
Me coloqué un sexy baby doll rojo, de seda, mis pechos en transparencias, hacían que mis pezones rosaran el pequeño tul que los cubría logrando excitarme, mi venus estaba al desnudo, arrebatada, ansiosa, caprichosa.
 
Me acosté en el diván, el cuero frío toco mis nalgas y eso me puso perversa. Abrí mis extremidades de oeste a este, exhibiendo mi apetito voraz a Fernando, un turbio viento entro en mi venus y me hizo temblar. Recostada y tranquila, empecé a acariciar mis pezones en forma circular, pellizcándolos suavemente, mientras al mismo tiempo introducía mi índice en mi boca para cubrirlo de mi saliva herviente que serviría como lubricante para mi clítoris.
Acaricie mis labios inferiores, mientras mis palpitaciones se aceleraban veía a Fernando, su mirada me preparó para agarrar el vibrador. Lo prendí y lo coloque en mi clítoris, que sensación más exquisita, me humedecía cada vez más y gemía, invitando a mi amado a masturbarse mientras me veía divirtiéndome con su regalo.
 
Avivada por el placer, introduje el juguete mientras movía mi pelvis en formas geométricas, mis piernas confiadas le daban la bienvenida al recreo… después de unos segundos y agitada por el regocijo en mi vientre, deje que mi ano entrara en acción gracias a uno de los tantos accesorios que tenía nuestro invitado.
 
Los dos nos veíamos, excitados, encendidos y compenetrados. Decidí ponerme en 4 mientras mi vibrador jugaba en los alrededores de mi ano, era momento de invitar a mi amado. Me penetro y vi la gloria. Le di el vibrador y le dije que me lo colocara en el trasero sin meterlo, mientras entraba y salía de mí en repetidas veces, acabe una y otra vez.
 
Minutos después me fui a la esquina de la cama y lo invite a mi cuerpo otra vez, lo quería de frente para verle la cara mientras me cogía, quería que fuera testigo del placer que me estaba dando su miembro y el invitado. Colgué mis ganas en sus hombros y antes de que acabara, agarré a mi amigo, lo introduje en mi venus y le dije a mi amante que dejara caer todos sus anhelos en mi pecho. Lo sentí tibio, espeso, abundante,  deje que mis manos esparcieran su esencia en mis senos.
 
Sofocados y extinguidos por el desmedido frenesí, apagamos nuestras ganas. “Antonio” se fue a la mesa de noche y nosotros nos escondimos en nuestras sábanas hasta el amanecer”
 
Después de su descriptiva historia, Verónica expreso: “Bienvenida al club querida” y todas juntas alzamos nuestra copas y gritamos ¡SALUD!
 
La búsqueda de placer debe ser infinita y hay muchas acciones que podemos tomar para agarrar el mando y disfrutar del sexo sin remordimientos.
 
Una noche de mayo y aprovechando que era mi aniversario, decidí sorprender a mi novio enviándole un mensajito diciéndole que lo esperaba en la habitación 210 a las 8:00 pm.
 
La claridad del día se esfumó y dio paso al encuentro. En la puerta de la habitación había una nota que decía: “toca dos veces y entra”. Sus pasos firmaron la cita.
 
Le dije que se sentara y al ritmo de una canción de Boyoncé inicie mi baile erótico. Vestía un traje de ejecutiva el cual incluía: corbata, sombrero, liguero blanco y mis tacones aguja.
 
Baile suavemente mientras giraba en el tubo al ritmo de la melodía. De rodillas llegué hacia él y me incline hacia atrás… batí mi cabello ligeramente y luego regresé mis curvas fijando su mirada en su miembro.
 
Me levante, camine hacia el tubo y en delicadas y sutiles formas me desabotone mi camisa y la lance en su rostro. Dance hacia arriba y hacia abajo, haciendo las pocas piruetas que me sabía. Pegue mi espalda en el tubo dibujando una “s” hasta llegar hacia abajo y una vez inclinada, compuse el abrir y cerrar de las alas de una mariposa con mis piernas, invitándolo a mi ágape.
 
Me levante, desabroche mi falda, la deje caer mientras agitaba mi vientre, quedé en mi sexy y provocativo ajuar…
 
Me acerqué a su pelvis y con mis dientes le bajé la cremallera mientras arañaba su pecho con una mano y con la otra apretaba mis senos. Lo despoje de su ropa y de su asombro.
 
Tome una silla perfectamente dispuesta a un lado, la galanteé, la seduje con mis caderas, puse su espaldar frente a mí, abrí mis piernas y me senté. Renuncie al brasier y lo dejé caer mientras me inclinaba hacia atrás. Al ritmo de la canción pase una pierna sobre el espaldar de la silla y con un giro muy sexy me senté de lado mientras mi corbata rosaba mis pezones endurecidos.
 
Me acomodé placenteramente…solo tenía mi corbata, mis pantis, mi liguero y mis tacones.
 
Camine suave, con pasos largos y cruzados y me coloque en la ventana dejando que la luz de la luna dibujara mi casi desnuda silueta, al tiempo que de mi bolso saqué unas esposas.
 
Me puse de espaldas, me agaché con mis piernas rectas lentamente, mis senos dejaban notar su gravedad, allí decidí desprenderme de mi panti de forma sutil e incitadora, volví a mi forma vertical solamente con mi liguero, mis tacones y mis esposas plateadas.
 
Me dirigí a mi hombre, lo espose a la silla, desnudo, y justo allí…descubierta, y abierta para él, me senté de espaldas dejando que mi vientre le dijera cuanto lo deseaba. Una y otra vez de arriba y hacia abajo lo consumía. Me coloqué el cabello hacia un lado y pegue mi espalda a su pecho, el me besaba, me mordía suavemente y yo desplazaba mi venus como a él le gustaba.
 
Me mude de frente a su cuerpo y coloque mi corbata sobre su cuello, resquebrajé nuevamente mis piernas de este a oeste y me balanceé sobre él, deje que mi cuerpo cayera para atrás mientras me sostenía con su corbata…las gotas de sudor bajaban sobre mi pecho indecorosas y fugaces… me volví hacia él y con una mirada salvaje le confesé que iba a llegar.
 
Galope sobre el con mis tacones puestos, me amarre a su corbata, lo bese apasionadamente y luego coloque mis labios en sus oídos para que me escuchara llegar… chocamos placenteramente con nuestro orgasmo. Agitada de deseo y susurrando de dije dichosamente agotada: “feliz aniversario mi amor”
 
La creatividad es nuestra mejor aliada al momento de ponerle picante al amor. La monotonía muchas veces toca la puerta y cuando la dejamos pasar y dormir con nosotros, deshojará lentamente nuestra flor carnal. ¡No le abras la puerta al enemigo!
 
Compra un juguetico sexual para poner diversión en la cama, hay muchos kit interesantes en Internet, si no tienes presupuesto no hay ningún problema, pueden jugar roles de desconocidos, probar con chocolates y velas… es solo experimentar que va con ustedes.
 
Puedes descubrir tu sexualidad todos los días, abre tu mente, déjate llevar, eso sí, no olvidemos que el mejor juguetico está entre las piernas 😉
 
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2 Responses

  1. Bueno amiga.. aqui pasando a saludar y a leer el relato..saludos y muchos besos

  2. Gracias Diana, serás romper bienvenida ??

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