Un taxista y un orgasmo

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Mientras el taxímetro seguía marcando el kilometraje, yo tenía 15 centímetros entrando y saliendo tempestuosamente de mi húmedo sexo, Iba por mi segundo orgasmo y aún no había llegado a mi destino.

Las últimas semanas las chicas y yo no habíamos podido reunirnos. Daniela había estado de viaje de negocios, Carolina estaba de reposo y Verónica y yo solo nos habíamos visto de paso por cosas del trabajo.

Ya el jueves estaba en el calendario y esa noche decidimos refrescarnos con unas ricas cervezas artesanales que Daniela se había ganado en una feria. Celebrábamos una vez más por nuestra amistad y sobre todo; por nuestros encuentros sexuales.

Después de ponernos al día y escuchar un buen playlist de Bruno Mars, Verónica se puso de pie (era parte del ritual) tomó una cerveza y levantó la mano anunciando: ”Chicas, tengo un taxista que me lleva a todas partes, lo mejor de todo es que me transporta al preciado orgasmo.

Su nombre es Antonio. Me ha hecho varias carreras. Ahora conduce mis curvas y se estaciona en mi sexo.

Una tarde, unos compañeros de trabajo y yo, nos fuimos al “happy hour“ del bar de la esquina para celebrar un nuevo cliente que había ganado la agencia.

Ese día tomé de más, lo admito, estaba muy ebria para conducir y dejé el carro en el estacionamiento. Llame a mi querido taxista para que me buscara y me llevara a la casa.

Antonio como siempre diligente y caballero, entro al bar, fue hacia donde estaba, tomo mi cartera, y me puso su abrigo.

Enlazada a su brazo, tratando de caminar dignamente en mis hermosos tacones, me aferré a su caballerosidad. Olía divino, sentí que mis feromonas se alborotaron, ¡todo por culpa del alcohol, hace que me ponga más libidinosa de lo que soy!

Cuando llegamos al carro, abrió la puerta del asiento de atrás, le dije que esta vez quería estar en el puesto del copiloto, sonrió y me sentó adelante.

Mientras manejaba me preguntó que celebraba, le hablé sobre el nuevo cliente de la agencia, me felicitó dándome una palmadita en el hombro, a mis adentros pensé que esas manos podían estar en otro lado.

Un taxista y un orgasmo. Bellaini. Sexo. Coach sexual. Sex blogger. Venezuela. Relatos eróticos.

Decidí poner un poco de música porque el camino era largo. Agarré de la guantera el estuche de Cd , para mi sorpresa; encontré “Pulse” de Pink Floyd, no cabía duda que mi querido taxista tenía cultura musical.

Seguimos conversando un rato. Indudablemente había seducción en el ambiente. Mi taxista me preguntó como era posible que no hubiese un chico que me llevara a casa. Me limité a contestarle que para eso estaba él mientras mi mano acariciaba su cabello.

Justo en el momento en que el semáforo se puso en rojo, sonó el tema ”Hey you”. Mi taxista giró su rostro y me dijo que esa canción era para besar, lo miré y sonreí.

Acercó su cara y me besó, le correspondí, sus manos se enredaron en mi lacia cabellera, deje que mi lengua se enredara con la suya mientras mis manos acariciaban su espalda.

Nuestro apasionado beso fue interrumpido por un cornetazo. Separamos nuestros rostros, el quitó el freno de mano y aceleró el carro.

Estaba agitada, ¡ese beso me había humedecido completamente!, me di cuenta que él sintió lo mismo porque note su abultado pantalón.

Osadamente mientras conducía, me acerqué hacia él y empecé a besar su cuello… pude ver como sus manos apretaron el volante…lamí suavemente sus lóbulos …le susurré al oído que su perfume me volvía loca. Me respondió exaltado: ”Tú me vuelves loco, ¿no lo has notado¿“

Besé la comisura de sus labios y bajé mi mano lentamente hasta tocar su hombría, su tenso pene quería salir de su ajustado pantalón. ¡Me excitaba excitarlo!

Sus manos no se quedaron atrás, una de ellas empezó a acariciar mis piernas… poco a poco mi vestido no era impedimento para que sus palmas se posaran en mis muslos…mi sexo estaba alterado…

Empecé a acariciar su pene por encima del pantalón, sentía su grosor, su grandeza…ufff que rico…

Poco a poco y sin recato, sus dedos interceptaron mi Venus, estaba muy mojada.. el podía sentir el calor que salía de mi sexo…empezó a masturbarme lentamente…abrí mis piernas para que pudiera complacer mi clítoris…

El pudor se había esfumado.

Sus dedos se deslizaban plácidamente por mis aguas….mis labios vaginales le pertenecían…estaba completamente húmeda…levanté mi pelvis y empecé a menearme mientras sus dedos salían y entraban de mi vagina…ah…ah…..

Emplacé el espaldar del asiento hacia atrás hasta quedar acostada…abrí más mis piernas…él conducía mientras maniobraba audazmente mi clítoris…ahh…coloqué mi mano sobre la suya y le indiqué como me gustaba…

Ahhh…le gemía duro…le gemía rico…le decía si…si…sigue…ahhh….ahhh…Mi clítoris estaba siendo disciplinado por unos dedos gruesos y grandes…mi taxista me llevaba al orgasmo…

Sus dedos removieron más y mas y más rápido mi abultado clítoris y así alcancé mi orgasmo…. mientras acababa, apreté su mano con mis muslos, aún había convulsión en mi vientre..

Mi taxista paró el carro y dijo: “Llegamos pequeña dama”, sonriente y relajada le conteste: “Vaya que si llegué” Él sonrió y me dijo: “llegamos a tu apartamento”. Levanté mi rostro y me di cuneta que estaba en la puerta del estacionamiento.

Levanté el asiento, saqué el control de la cartera y abrí la puerta, le dije que metiera el carro y se estacionara en el puesto 5-B.

Obediente como siempre, hizo lo que le indiqué. Apagó el carro, puso el freno de mano, echó el asiento un poco para atrás y tempestuosamente me besó… bajó la parte superior de mi vestido y empezó a mamar mis tetas…ah…ahhh…que rico…aún estaba excitada…

Desabroché su pantalón, bajé la cremallera y saqué su rico pene…ufff…estaba mojado y erecto, ¡muy erecto!

Quería complacer mis perversiones, así que empecé a masturbarlo mientras él chupaba mis pezones una y otra vez…

Mi mano subía y bajaba por todo su chorreante guebo…ahh…escucharlo gemir me volvía loca…mientras lo masturbaba nos besamos desenfrenadamente…

Seguimos besándonos y yo seguía masturbándolo…mmm…mm…en el carro había lujuria, había deseo, había pasión, había arrebato…

Un taxista y un orgasmo. Bellaini. Sexo. Coach sexual. Sex blogger. Venezuela. Relatos eróticos.

Mi taxista levantó mi vestido un poco más, entre malabares me despojó de mi pantaletica, me tomó de la cintura y me miró fijamente…entendí el mensaje….levantó mi cuerpo y me llevó hacia su compostura…abrí mis piernas y poco a poco sentí como entraba su verga en mi sexo ahhhh….

Entré suavemente…nos quedamos quietos por unos segundos….mi vagina se estaba acoplando a su pene…ahh…nos besamos de forma audaz y desafiante… poco a poco empecé a galopar sobre mi taxista …

Cabalgué sobre su cuerpo una y otra vez…podía sentir como su grueso pene salía y entraba de mi…ah…ahhh…aposté mis manos al espaldar y empecé a menear mis caderas con desenfreno…movía mi vientre en formas circulares, podía sentir como me devoraba toda su verga…

A instantes me balanceaba para adelante y para atrás mientras sus manos acariciaban mis senos…minutos después empecé a brincar sobre mi taxista, sus manos se anclaron a mi cintura, sin embargo yo tenia el control.

Me devoraba su verga…coloqué mis manos en su cuello y empecé a hacer mi estampida carnal…subía y bajaba de su cuerpo…ahh…ah….

Podía sentir nuevamente mi orgasmo…estiré mi cuerpo hacía atrás., de esa forma podía ver como su pene salía y entraba de mi sexo…ah…ahh…vi su rostro constipado, sabía que estaba a punto de llegar….así que el tomó el control, me empujo contra él…ah…lo sentía completo…ah…ah….

Lo veía venir…sentía la explosión…levanté mis brazo y toqué el techo mientras su pene salía y entraba ferozmente…ahh…ah…..estaba acabando otra vez…ah…ah…levanté mi pelvis…ah….ahhh..sus gemidos y los míos se fusionaron…

Nos vinimos juntos…

Desplomé mi cuerpo sobre el suyo…el carro hedía a sexo, los vidrios empañados revelaban la estampida carnal…

Queridas amigas, mi taxista me no solo transita las calles, el conduce mi cuerpo y me estaciona en un orgasmo”

Después de que Vero terminara de contar su relato, todas nos levantamos y brindamos por esos traslados que terminan en el clímax.

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