Ella es mi mujer

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Su piel era tersa, tan nítida como la mía. Tocarte era como estar acariciándome de forma omnisciente. Me consumía vehementemente tu aliento azucarado y me embriagaba. Tus pechos, tus caderas, tu larga cabellera ondulada , tus manos tocando mi sexo húmedo, tu lengua y la mía trastornadas de deseo. Ella es mi mujer

Habían pasado dos semanas desde que las chicas y yo no nos habíamos reunido. El año había empezado agitado laboralmente y entre actividades personales de cada una, nuestro jueves se pospuso en dos oportunidades.

En esta oportunidad decidimos reunirnos en casa de la prima de Carolina, ella había escuchado de nuestras reuniones y quería participar, Caro le había explicado las condiciones para ser parte de la noche y ella aceptó felizmente, así que decidió prestar su casa para la ocasión.

Patricia tenia dos años de casada, su esposo era piloto aeronáutico y por lo tanto se ausentaba mucho de casa.

Ella amaba a su esposo de eso no había duda, solo que ahora se debatía entre dos amores, pero uno de ellos era prohibido.

Ya reunidas en casa de Paty (como cariñosamente le decían todos) tomando whisky y escuchando el día a día de cada una, nuestra fortuita invitada se paró y decidió inaugurar la noche con su historia.

“Chicas, gracias por permitirme formar parte de su encuentro, siempre había querido participar y mucho más ahora, ya que necesito desahogarme. Me encuentro en un laberinto y no se como salir.

Empezaré con su nombre, “Lorena“ así se llama, ella se ha convertido en la otra parte de mi vida, la que oculto.

Desde que nos conocimos, nos convertimos en buenas amigas. Nuestros esposos comparten la misma pasión por los aviones, así que gran parte del tiempo estamos solas y si tenemos suerte y el calendario juega a nuestro favor las guardias se convierten en mini vacaciones para las dos.

Conozco su cuerpo, su forma de caminar, lo que le gusta comer, vestir, hacer. Conozco lo que le irrita y le hace feliz. La conozco como ella a mi.

Una tarde después de nuestra clase de yoga, decidimos ir a su casa para prepararnos algo de comer, ¡moríamos de hambre!

Ella es mi mujer. Sexo. Relatos eróticos. Bellaini. Sex blogger.

Parada frente al espejo de su cuarto y en ropa interior, empecé a criticar mi cuerpo, como siempre lo hago, odiaba los rollitos que se me hacían a los lados de mi cintura. Ella se me acercó y me animó como siempre lo hace, me reprochó mi bajo autoestima.

Se paró detrás de mi, agarró mi cintura y me dijo: “¡Deja la estupidez, eres bella así!” Nos miramos fijamente y creo que justo en ese momento entendimos todo.

Me volteé, la miré, quité su cabello de su rostro y lo coloque detrás de su oreja, ella me seguía sujetando por la cintura. Me acerqué y le di un beso….

Retiré mis labios y mi rostro a los pocos segundos y le pedí disculpas. Ella sonrió sonrojada y me devolvió el beso, pero esta vez más largo… profundo…sutil… intenso..

Nos besamos suavemente, nuestros cuerpos temblaban…yo acariciaba su rostro, su cabello, ella con sus manos dibujaba en mi espalda un corazón…

Que sensación tan extraña. Sentía miedo y placer al mismo tiempo, quería parar por temor, pero mi cuerpo me impulsaba a seguir saboreando sus besos…mientras la besaba tuve la osadía de meter mi mano debajo de su vestido y empecé a acariciar sus muslos, tenía la piel erizada como yo…

Nos dejamos de besar por unos segundos, pero yo necesitaba saborearla, quería olerla, sentirla, abrazarla…ella levanto sus manos y entendí que quería que le quitara el vestido… y así fue…

Contemplé su cuerpo con ojos de deseo…ella hizo lo mismo…

Paradas una en frente de la otra, exploramos nuestros cuerpos…nos acariciamos suavemente, como un escultor moldeando su más preciada obra de arte….adoraba su cabello, caía perfectamente sobre su rostro sonrojado…

Me acarició los hombros…de forma fina y sutil y como solo lo puede hacer una mujer, me desalojó de mi sostén color melón…empezó a besar mis hombros y mi cuello mientras le ponía nombres a mis pecas esparcidas al azar…yo estaba excitada…mi respiración se empezó a acelerar…

Luego su rostro bajó de forma pausada a mis pechos…sus manos los halagaban…que candidez y deseo habían en sus caricias….mientras sus manos arrullaban mis razones un soplo de sus labios rodearon mis tetillas erectas…ahhhh estiré mi cuello hacia atrás y me dejé llevar…

Su lengua humedeció mis mamas para después su boca devorarlas dulcemente…ah…que rico me las chupaba…tan audaz y serena…sin prisa…

Interrumpí su osadía y levanté su rostro…la besé apasionadamente…nos abrazamos…mientras conjugábamos nuestras lenguas… separé la tela encajada que cobijaba sus pechos, sentí sus pezones erectos junto a los míos…estábamos embriagadas de nuestras pieles desnudas…

Nos fuimos a la cama y nos acostamos…seguimos acariciándonos…besándonos…sabíamos que debíamos tocar para excitarnos…

Bajé mi rostro y empecé a mamar sus pechos, que perfectos eran…su caída era hermosa…mordía sus tetillas…lamia su redondez…los chupaba con vehemencia….mientras mi boca rotulaba mi deseo por ella, sus manos sobaban mis carnes…ahh…

Acostadas de lado continuamos besándonos…pero necesitábamos conspirarnos más….

Nuestras piernas entrelazadas se acariciaban mutuamente….a ratos ella apretaba mi trasero y yo acariciaba su cabello…luego yo apretaba sus nalgas y ella recogía con sus manos mi desordenada melena y así íbamos, explorando nuestras pieles…

Sus pechos en mis manos…mi lengua en sus pezones….mi piel devorando la suya…sus caderas seduciendo las mías…nuestros cabellos rozando nuestras pieles, nuestras lenguas enredadas….era un principio sin fin…

Nuestras manos unísonas, gobernadas por nuestras ansias, hurtaron la ropa interior que resguardaban nuestro sexo…fue allí cuando decidimos vulnerar la poca moralidad que nos quedaba…

Mis dedos acariciaron sus labios del sur, sobaron sus carnes suavemente…decidí trazar una constelación en su clítoris encendido…su flor era mía, me pertenecía…era seducida por mis dedos resbaladizos…ahhh…estaba tan lubricada…

Mientras nos veíamos a los ojos nos masturbamos…sus dos dedos revoloteaban en mi sexo….ahh…yo chorreaba…apreté mis piernas para sentir su osadía…ahhh…

Agitábamos nuestras caderas mientras tanteábamos nuestro sexo entusiasmado… estimulado con candidez y dulzura… como solo una mujer lo sabe hacer….

Nuestros estímulos iban más allá que una masturbada en conjunto, era una danza entre los dedos y las vulvas desvergonzadas, pecaminosas, asediadas por un deseo contenido.

Nuestros cuerpos sudorosos se adhirieron más…juntamos más nuestras pieles y penetramos nuestra codicia…

Nuestro equilibrio horizontal se balanceaba en la cama..ahh….arañaba su espalda….me estaba masturbando divino….estaba a punto de llegar…yo seguía acariciando su clítoris con avaricia al mismo tiempo que mis dedos entraban y salían de su sexo…ahhh…

Nuestras manos le hacían el amor a nuestra Venus…nuestro afán se apresuraba para llegar al orgasmo…nos separamos un poco y nos miramos…

Sabíamos que lo disfrutábamos…ah…ah….estábamos llegando al mismo tiempo…ella lo sabía…con sus dedos adentro pudo sentir como mi clítoris se inflamó y mis palpitaciones vaginales se hicieron presentes…yo sentí lo mismo…

Alcanzamos el orgasmo juntas…acabamos al unísono…pude ver su iris dilatado…toque la cima…me sentía maravillada, soberbia, espléndida…

Nos besamos dulcemente mientras acariciábamos nuestras Venus caprichosas y saciadas…

Desnudas en cuerpo y alma reposamos el afán que deja el orgasmo. Nos acariciamos la culpa y la conciencia.

Me gustan los hombres, nunca había estado con una mujer, y si me preguntan, ¡amo a mi esposo, lo amo como hombre, amo hacer el amor con el, es mi amigo, mi compañero, mi amor, lo amo!…

Ella es mi mujer. Sexo. Relatos eróticos. Bellaini. Sex blogger.

Lorena es mi amiga, mi confidente, ahora también es mi amor, ella es mi mujer y además… es mi cuñada…”

Después de su historia hubo un silencio en el lugar…la música había terminado hace unos cuantos minutos y el ambiente quedó inundado por la resonancia de grillos y cuanto animal nocturno alrededor.

Verónica la aplaudió y dijo que era muy valiente en confesar su secreto y para romper el hielo como siempre ella lo hace, levantó la copa y dijo: “Bueno querida, todo queda en familia” todas nos echamos a reír.

No quisimos preguntarle a Paty, que va a hacer ahora. No quisiéramos estar en sus tacones. Solo fuimos parte de la historia que necesitaba revelar.

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